El lugar preciso en el cual nacieron las primeras cartografìas no se conoce. Seguro es, que existiendo contactos entre los amalfitanos y los árabes, haya llegado por primera vez a Amalfi la "bambagina", es decir, la carta realizada con trozos de cenci, que era pedazos de trapos. Esta denominación deriva de la ciudad árabe El-Marubig, la cual, tenía el monopolio de la producción.
    En un decreto Federico II (fallecido en 1250) prohibía a las curias de Napoli, de Sorrento y de Amalfi,utilizar la carta bambagina por lo extenso de los actos públicos. Imponía así el uso del pergamino porque era más duradero.
    La carta fue elaborada a mano hasta el 1700 cuando, con la industrialización, se pasó a su elaboración con las máquinas.
    A finales del siglo XVIII, existían dieciséis cartografìas activas, de las cuales, hoy día, funcionan sólo diez . En el Valle de los Molinos, de Amalfi, se encuentra el Museo de la Carta a mano. Está constituido por una antigua cartografìa y por una biblioteca con aproximadamente 3.000 textos sobre el origen de la carta.
    Eran varias las fases de la elaboración de la carta. La materia prima estaba constituida por trozos o pedazos de algodón, lino e hierbas, recogidos en bañeras de piedra llamadas “pile”, triturados y reducidos en forma de fango con martillos de madera (maglio), en cuya extremidad se colocaban clavos de hierro. La forma y las dimensiones de estos clavos determinaba la consistencia del fango y el espesor de las hojas de la carta.
    Los martillos se mueven gracias a la fuerza del agua que, cayendo sobre una rueda por contrapeso (rotone), accionaba un árbol de transmisión (fuso).
    El fango o masa relativamente liquida preparada venía recogida en un gran recipiente cubierto de ceràmicas de arcillas. En ella, se metía la “forma”, que tenía el borde de la madera (cassio) y el filigrana en el medio, constituida por una espesa red de hilos de bronce. La filigrana contenía las marcas de fábrica, que distinguían las distintas cartografìas . Estas marcas, visibles de contraluz, representaban los símbolos cívicos, gentilicios y religiosos.
    Las hojas más antiguas, de los siglos XIII y XIV, tenían el estegma de la ciudad o la cruz de ocho puntas, y los emblemas de las familias antiguas.
    El fango o esta masa liquida, una vez pegada a la forma y escurrida el agua, venía transferida en un específico filtro de lana. Se realizaba así un montón de hojas de carta muy húmedas, alternándose con filtros de lana. El montón era aplastado o prensado por un prensa de madera para dejar salir el agua.
    Sucesivamente, las hojas de carta se desprendían una por una de los filtros y llevadas al “spandituro” (como tendederos) para ser secadas a través de las corrientes de aire. Por ello, estos tendederos eran construidos en la parte más alta de la cartografìa. Al final, las hojas venían planchadas y agrupadas en paquetes en la habitación del “allisciaturo” o especie de secado. En el siglo XVIII la baterìa de martillo fue sustituida por la “máquina holandesa”. De este modo, el fango o la masa liquida era mucho más rafinada y la producción aumentaba. La nueva máquina presentaba grandes y gruesos cilindros metálicos, sobre los cuales estaban amarradas las filigranas. La presión del agua, que se deslizaba a través de conductos de pared, adhería el fango o esta masa liquida a las filigranas. Este fango se despegaba y pasaba a través de dos rulos filtrados para la eliminación del agua.
    Las hojas de carta eran presecadas con una caldera a vapor. La carta así producida por hojas era puesta a secar ulteriormente en los tendederos
    La carta era usada para los documentos del ducado, de las sedes episcopales, de las parroquias y para escribir actos notariles. Era usada en las cortes de los Angioini, de los Aragoneses , del Virreinado espaňol y en la corte Borbónica.
    La de Amalfi era muy prestigiosa y buscada. Hoy es usada para las invitaciones nupciales, bautizos, primeras comuniones, para folletos y para redactar obras importantes. También el Estado del Vaticano utiliza la carta de Amalfi para su correspondencia. Se puede asistir al ciclo de elaboración de la carta visitando la Cartiera Amatruda.